MIRa…

Más de dos semanas después de haber hecho el MIR, ya digerido el subidón, puedo decir que no era lo que me esperaba.

Dejando a parte mi actitud relajada debida a situaciones personales, los primeros minutos en esa clase fueron una broma. Yo casi que eché en falta el arisco toque de atención en castellano castizo tal que  “Señores opositores, por favor, guarden silencio.”

Las tres mujeres que formaban la mesa no tuvieron la culpa de liarse mucho muchísimo con la repartición de exámenes. Seguramente no tuvieron la culpa, no.

Y en medio de este alboroto que causó la desesperación de más de uno, en un día tan señalado como en el que decides tu profesión, aparece un hombre por la puerta, cuando ya han dado las cuatro, hora de inicio del examen.

–       “¿Cómo es que llega usted a estas horas?”

–       “ No sabía que jugaba el Barça.”

–       “Me parece que no voy a poder dejarle entrar. Me sabe mal.”

Adiós que te vaya bien. Y cierra la puerta, por favor, que tenemos 5h por delante.

Yo, que estaba más bien de observadora, miraba las caras de la gente y pensaba. Pobres… Aunque algunos también se reían. Pero cuando todos tus músculos y mente estan en tensión, lo último que quieres hacer es reir. Y desconcentrarte.

Pero cuando el cronómetro se puso en marcha y solo existió mi examen y yo, la cosa ya fue distinta. Con la tranquilidad de quien no tiene nada que perder, fui contestando, sorprendida, pregunta a pregunta.

Cardiología no fue la primera. Después de las típicas imágenes, que yo solía dejar para el final, empezaron con las más raras preguntas sobre genética. ¿Qué broma es esta? Mirando de reojo a la gente, algunas caras de desesperación. Luego, la cosa fue normalizándose. Pero cuando volví a llegar a las imágenes, última sorpresa, gráfica del tema de estadística. ¿De verdad me lo estás comentando?

En fin… Fue un examen distinto, fue un examen difícil, pero fue igual para todos. Yo estoy orgullosa de mis amigos, que son unos cracs y todos lo hicieron muy bien, pero sigo pensando que este es un examen para unos pocos.

Nada es fácil en esta vida, pero pasarse 10 horas al día estudiando, 6 días a la semana, durante 6 meses, ni es fácil, ni es bueno, ni es normal. Además, contemplando también el tema económico, hay que tener un buen apoyo, ¿no creéis? Que hay que comer y estas cosas. Entonces, ¿es este un sistema justo para todos?

No sé si hay intención de cambiarlo, pero la verdad es que no soy partidaria del actual. No sé si la solución sería menos tiempo de estudio o la entrada al sistema mediante entrevista, como en el Reino Unido, donde voy a intentar abrirme camino en la Medicina, pero seguro que en el Ministerio se podrían juntar más de dos cabezas pensantes para encontrar una solución.

Para los opositores, muchísima suerte a todos. Disfrutad de la libertad, del aire y de los espacios abiertos. Cuanto más abiertos y luminosos, mejor. Espero que esa plaza que anheláis sea vuestra. 😉

aula MIR

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