La triste realidad de hacerse viejo

¡Qué gran verdad!

Your Family Doctor

old man

Y pasan los años. Y las historias se repiten.
Distintos pacientes, similares males.
Esta noche la guardia fue monotemática.
Ancianos abandonados, solos, dependientes, anclados a una cama, con pañales XXL y bebiendo agua con espesante para no atragantarse.
Y es que en ocasiones hacerse viejo es una putada, y que me perdonen las putas. Pero los que cruzamos el umbral de algunos hogares y nos colamos en la intimidad de las casas, descubrimos lamentablemente la triste realidad en la que viven algunos de nuestros ancianos.
Aquellos que yacen alejados de la mano de dios, tristemente acompañados por un botón colgado al cuello.
Y es que hay hogares todavía vírgenes para algunos compañeros de atención primaria, donde a veces se echa en falta una visita a domicilio. Aquella que nadie solicita, la del paciente que nunca le ponemos cara.
Y solo deseo que ahora que en twitter el hastag #HaciendoDomis está…

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