como una gaita

Yo no me quejo, pero lo voy a dejar escrito, por si acaso. Últimamente voy de lista en lista y tic porque está hecho y alarma porque esto ya no puede ser. No paran de salir cosas, una detrás de otra.

Y es que algún día, en algún lugar que no recuerdo, o en varios, decidí que iba a vivir la vida intensamente, a tope de power, a full, on fire. Que el orden no altera el producto, niña, y que la soledad, el tú con el tú, o sea, mi yo con el yo, me hace fuerte. Y el yo con ellos, me hace mejor.

rainbow

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Slow life. Nunca es tarde. Ni pronto

Hay más de una a mi alrededor que ya se ha aventurado o está en proceso con la maternidad. ¡Enhorabuena!

Y me he manifestado sobre esto anteriormente. Hoy en día tenemos la suerte de que la mayoría no estamos forzadas a ser madres e incluso podemos decidir.

¿Y cuando? Pues dejando a parte las razones fisiológicas puras, nunca es tarde. Pero tampoco pronto, no te creas. Cada una tiene su circumstancia y situación.

  • Trabajo precario, pareja precaria o inexistente.
  • Trabajo súper vocacional o exigente, novio majete que solo llegas a ver el fin de semana, pero sí, la idea te ilusiona.
  • O llevas un DIU o tomas anticonceptivos o fumas o tienes ovarios poliquísticos o una enfermedad crónica con su igual medicación.
  • ¿O quizás estés esperando a estar preparada? JAJAJAJA Olvídalo, nadie está preparado para ser madre. ¡Siempre te va a sorprender!

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